“EL ZAPATO BARATO Y LA ASESORÍA GRATUITA”

“EL ZAPATO BARATO Y LA ASESORÍA GRATUITA”

UNA REFLEXIÓN SOBRE EL VALOR DEL TRABAJO JURÍDICO

En el ejercicio profesional del Derecho existe un fenómeno cotidiano que rara vez se discute abiertamente: la desvalorización del conocimiento jurídico y del tiempo de los abogados. En muchas ocasiones, la sociedad percibe la asesoría legal como una simple “consulta rápida”, cuando en realidad detrás de cada respuesta existe formación académica, experiencia profesional, responsabilidad ética y, sobre todo, la posibilidad de influir en decisiones que pueden afectar patrimonio, libertad o derechos fundamentales.

Sobre esta realidad reflexionó recientemente la abogada Karina Álvarez, quien compartió una analogía sencilla pero profundamente reveladora acerca de cómo se percibe, y muchas veces se subestima el trabajo de quienes ejercen la abogacía.

A través de una breve historia, la jurista plantea una comparación entre la compra de unos zapatos y la consulta con un abogado:

> “El zapato barato y la asesoría gratuita.”

Imagina que entras a una zapatería y preguntas:

— ¿Cuánto cuestan esos zapatos?

La vendedora no te dice el precio de inmediato.

Primero te explica:

Que la suela es antiderrapante.

Que la plantilla es de microfoam.

Que es piel genuina.

Que están diseñados para descanso.

Que no son cualquier zapato.

Después de toda la explicación, te dice:

— Cuestan $500.

Y tú respondes:

— Ah, gracias…

Y te vas a comprar unos de plástico más baratos.

Días después regresas con ampollas, dolor y molestias… esperando que el zapato bueno ahora solucione lo que el barato empeoró.

En el ejercicio del Derecho pasa algo similar.

Muchos llegan con la “dudita rápida”.

Uno explica escenarios, riesgos, estrategias, consecuencias.

Incluso sostiene emocionalmente.

Y después dicen:

— Gracias.

Y se van.

A veces con otro abogado.

A veces a intentar hacerlo solos.

A veces buscando lo más barato.

Por ello, las asesorías tienen un valor y el tiempo de los Abogados también.

Porque quien se va a quedar, se va a quedar.

Y quien no, aunque le regales la información, tampoco lo hará.

Ser profesional también implica poner límites.

Y entender que el conocimiento no se regala: se respeta.

La reflexión toca un punto que muchos profesionistas del derecho reconocen de inmediato. A diferencia de otros servicios, el trabajo del abogado no siempre se percibe en un producto tangible inmediato. Sin embargo, una asesoría jurídica puede evitar litigios innecesarios, prevenir pérdidas económicas o incluso impedir consecuencias penales graves.

Cada consulta implica analizar hechos, interpretar normas, anticipar escenarios procesales y valorar riesgos. Todo ello se sustenta en años de estudio, experiencia profesional y actualización constante, elementos indispensables en un sistema jurídico cada vez más complejo.

En la práctica diaria, los abogados enfrentan con frecuencia solicitudes que se presentan como “una pregunta rápida” o “una consulta sencilla”. No obstante, muchas de esas preguntas requieren análisis técnico, conocimiento de jurisprudencia, estrategia procesal y comprensión del contexto jurídico del caso.

La diferencia entre recibir una asesoría adecuada o tomar decisiones basadas en información incompleta puede ser determinante. En materia penal, civil, mercantil o administrativa, una mala decisión inicial puede agravar conflictos, generar responsabilidades legales o comprometer derechos fundamentales.

Otro punto central de la reflexión es la importancia de establecer límites profesionales. En cualquier profesión especializada, medicina, ingeniería, arquitectura o derecho, el conocimiento constituye el principal activo del profesionista.

Reconocer el valor del tiempo y del conocimiento no implica falta de vocación de servicio; por el contrario, forma parte del respeto al trabajo profesional y de la responsabilidad de brindar asesorías serias, completas y responsables.

El mensaje compartido por la abogada Karina Alvarez  invita a reflexionar no sólo a quienes ejercen la abogacía, sino también a quienes buscan asesoría jurídica.

En un entorno donde los problemas legales pueden escalar rápidamente, la prevención jurídica suele ser mucho más valiosa y menos costosa que corregir errores después.

Como ocurre con los zapatos de la historia, muchas veces lo barato termina saliendo caro.

Y en el Derecho, las decisiones tomadas sin una asesoría adecuada pueden dejar consecuencias mucho más profundas que unas simples ampollas.

Desde Búho Penal abrimos el debate:

¿La sociedad valora realmente el trabajo jurídico y el tiempo de los abogados? 

Créditos al autor: BÚHO PENAL.

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